La leyenda del Gran Paitití
En las regiones del Moxos, el Gran Paititi era jefe de una tribu. Este acostumbraba embadurnar su cuerpo desnudo, con oro en polvo, luego se sumergía en una launa de aguas transparentes.
La tribu habitaba una ciudad en la que todas las casas, las calles y los palacios eran de oro.
Un día el jefe en forma repentina desapareció de la selva para siempre. Los pobladores de la tribu tenían la creencia de que el jefe permanecía en el fondo de la laguna, convertido en una estatua de oro. Cuando los españoles llegaron a la América esta noticia despertó gran interés entre los conquistadores, que en cada lugar pedían informaciones a los aborígenes sobre las ingentes riquezas de los Moxos.
Nadie hasta el presente ha podido localizar al “Gran Paititi”.