Los Chutas
El chuta era el nativo avecinando en la ciudad, que su trabajo era ser el ponguito, diminuto de la voz pongo, palabras aymará castellanizada de puncu que significa puerta. Era el nombre del indígena que cumplía una obligación gratuita para el dueño de la hacienda como portero durante una semana, en si era un siervo dentro de la organización social feudal. Dormía en el suelo, se cubría con andrajos, se alimentaba con los desperdicios igual que un perro. Cuidaba la puerta de calle día y noche, recibía patadas y puñetes como pago de los terratenientes.
El ponguito vestía así, en la cabeza un lluchu (gorro) y un sombrero ovejón, sobre el torso camisa de bayeta y encima una chaquetilla de la misma tela, pero de otro color, los pantalones eran abombachados en la parte superior, donde lucía laboreo de bordados y muy ajustado por la parte de abajo. De estos personajes se origino la danza chuta con su propia alegría y compás.
Esta danza se baila haciendo pareja, en la que las parejas componentes de la comparsa deben sincronizar sus movimientos y evoluciones, varones y mujeres participan de igual número, se baila el Chuta una ves al año; durante la fiesta del carnaval. Danza preferida por las clases populares.
La vestimenta, después de la Imposición para el cambio de los trajes nativos, aparecieron novedosos diseños.
El traje consistente en una chaquetilla de color, corta y bordada con trencillas multicolores haciendo dibujos caprichosos y arabescos, sobresaliendo las figuras del sol, animales fabulosos, estrellas, aves, leones, flores; creaciones artesanales de los bordadores que distribuyen los dibujos por todo el cuerpo con arte y buen gusto. El pantalón: parte superior del muslo es abombachado y en el inferior casi pegado a la canilla y con un corte de partidura trasera, de donde salen volados encajes y colgando de cintas de colores. La delantera del pantalón lleva bordados similares.
Cuelga a manera de tahalí una chuspa (bolsa nativa) adornada de borlas multicolores. La camisa blanca o azul, y la corbata de colores chillones. Sostiene el pantalón una faja indígena en varios colores. Los calzados a gusto y economía del disfrazado.
La careta es de alambre milimétrico, aprensada en un molde de rostro de rasgos regulares. Tiene pintado sobre el fondo rozado que simula la tez, ojos, boca y nariz. Pegado a la careta tiene bigote retorcido tipo Kaisanero; barba cuadrada de bigote a bigote; le cuelga un adorno hecho de cuentas con tres bolas cerquillo de crines blancas, encarrujadas hacia fuera, que cae alrededor del cráneo. Sobre la falsa peluca lleva un lluchu (gorro nativo) tejido en blanco y negro o a veces multicolor, un sombrero de paja o de jipijapa con toquilla de colores.
El traje de la pareja chuta es la chola de atavió excesivamente lujoso. La mujer se engalana con un jubón de terciopelo de color cálido bordado de cuentecillas en el pecho, las mangas los puños y el cuello; las polleras de seda o de tercio pelo de diferentes colores. El sobrero de fieltro de forma de bombín y los calzados, sandalias tipo torero.
La Morenada
La Morenada es una de las danzas más representativas de la cultura occidental de Bolivia. Esta importancia sobresale por la difusión del baile y la música en las fiestas patronales y cívicas de las ciudades de La Paz, El Alto, Oruro, Sucre, Potosí, Cochabamba y sus alrededores.
Su posible mestizaje inicia siempre el debate entre quienes defienden el origen netamente aymara de la danza y los estudiosos que encuentran pruebas coloniales y republicanas de la notable influencia de la cultura africana en la Morenada.
Lo incuestionable es el estado de aislamiento a que ambas culturas fueron sometidas por la corona española. Por ordenanza real ningún esclavo negro debía confraternizar con los indígenas so pena de castigo público. Esa distancia opuso a ambas culturas que, sin el uso de violencia, continuaron con sus respectivos procesos bajo el dominio ibérico.
En el siglo XIX continuaron por sus lados hasta que en algún momento entre 1900 y la quinta década del siglo XX aparecieron unidas en la Morenada.
De ahí que el Moreno aparezca con máscara de rasgos negroides, sombrero de metal, chascas o peluquín, botines y otras prendas ajenas al aymara, explican los defensores de la influencia africana en la danza. Sus críticos aseguran que la cultura aymara asumió algunos rasgos negroides para ocultar su identidad en las grandes ciudades
Lo innegable es que ahora los chóferes, médicos, ingenieros, comerciantes, carniceros, universitarios y otras agrupaciones sociales con plata, ejecutan la danza con igual corazón al ritmo de las matracas y las bandas y entonando canciones de amor, desdén o defensa de la hoja de coca.
Porque para bailar Morenada uno debe tener dinero, ser "cocani" y estar dispuesto a cargar un traje de más de 500 dólares y un peso que excede los 15 kilos. La vestimenta de las mujeres exhibe también la riqueza de los Andes: manta de alpaca, polleras de finas telas, topos de oro, pendientes con piedras costosas, zapatos importados, blusas de seda.