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A la muerte de Barrientos Ortuño, no ocupó la presidencia porque se hallaba en Estados Unidos; pero durante los pocos meses que mandó en el país el Presidente Constitucional, Luis Adolfo Siles Salinas, se dedicó a preparar un golpe de Estado, esperando la oportunidad propicia. Ocurrió, finalmente, el 26 de septiembre de 1969. Durante su período relativamente breve, un año y 11 días, adoptó medidas importantes como sorprendentes, aboliendo por ejemplo la severa ley de Seguridad de Estado con la que gobernó su antecesor; hubo libertad para la ciudadanía y para la prensa, y los dirigentes obreros fueron autorizados a reorganizar la Central Obrera Boliviana; decreto asimismo la nacionalización de la Gula Oil Co., cuyas instalaciones entregó a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. Cabe advertir que el Decreto fue inspirado por Marcelo Quiroga Santa Cruz, asesinado en el gobierno de facto del Gral. Luís García Meza Tejada.
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Estas medidas dieron lugar a reacciones de grupos conservadores de las Fuerzas Armadas que lograron alejar del gobierno a elementos como Quiroga Santa Cruz. Un sector del Ejército, encabezado por el General Rogelio Miranda, Comandante del Ejército, se hacía más fuerte a medida que pasaba el tiempo, hasta que se sintió en capacidad de exigir la renuncia del Presidente; luego de duras y prolongadas discusiones, deliberaciones, consultas y pronunciamientos, Ovando Candia se vio obligado a dimitir; pero con la condición de que su adversario, Miranda, dejara a su vez el Comando del Ejército. Este se pasó el 7 de octubre de 1970.
El General Ovando Candia, que se había asilado, dejó su refugio cuando se hizo cargo del gobierno el General Juan José Torres Gonzáles. Radicó en España donde vivió varios años. Retornó al país durante el gobierno del Presidente Pereda Asbún y participó en política candidateando a Senador por Pando en las Fórmulas del MNR de Izquierda, sin lograr su elección.
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