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De retorno a la patria, Ballivián se declaró adverso a la Confederación, que en la práctica ya no existía, así como contrario al Protector, a quien se propuso derrocar; pero no era necesaria acción alguna, porque Santa Cruz, conociendo que la situación no le favorecía, dimitió el cargo de presidente, actitud que fue aprovechada por el General Velasco para asumir la primera magistratura.
En plena actividad política, Ballivián de aspirante a la Vicepresidencia de la República, siendo rechazado por el cuerpo legislativo que, más bien, le asigna un cargo diplomático. Ballivián empieza, entonces, su verdadero plan, proclamándose presidente con el apoyo de la guarnición de La Paz. El pueblo de La Paz también le apoya, pues no quiere a Velasco que, a raíz de la derrota de Yungay, cometió el error de dirigirse a los gobernantes chilenos felicitándoles por su victoria; la guarnición militar de Cochabamba también lo secundó indirectamente, pues, apresó al presidente Velasco apoyando a Santa Cruz que había dimitido. Poco a poco otras guarniciones respaldaron a Ballivián que se consideraba
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ya presidente. Cuando su situación no estaba aún consolidada, llegó a La Paz la noticia de una segunda invasión peruana comandada también por el General Agustín Gamarra. Ballivián que se hallaba en la frontera, tuvo oportunidad de conversar con el enemigo de Bolivia y trató de convencerle para que no consumara sus planes, pero, inútilmente, fue entonces que se dirigió prontamente a su ciudad natal, con alguna tropa que le seguía lealmente, u organizó rápidamente la defensa de la patria ocupada, en tanto que Gamarra, con fuerzas superiores, se apoderó de la ciudad de La Paz; pero se vio obligado a abandonarla por la creciente y peligrosa hostilidad de sus pobladores, especialmente de clases populares.
En las proximidades de Viacha, campo de Ingavi, se enfrentan ambos ejércitos. El boliviano cuenta con 3.1788 efectivos; Agustín Gamarra que había sufrido bajas en La Paz, tiene 5.190 hombres. Son las diez y cuarenta y cinco de la mañana del 18 de noviembre de 1841 cuando se inicia la batalla que se ha de prolongar por dos horas, al cabo de las cuales la victoria corona el valor de los bolivianos.
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