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En la guerra de la Confederación y desempeñándose como Jefe de Estado Mayor del Ejército Boliviano, concurrió a las batallas de Yanacocha y Socabaya. De retorno al país y despojado de su condición de Vicepresidente, conspiró contra el Presidente Santa Cruz, y a la dimisión de éste como consecuencia de la derrota de yungay, asumió nuevamente la presidencia en la ciudad de Potosí, siendo ratificado y posesionado el 10 de junio por el Congreso Nacional. El 14 de agosto de ese 1840 fue proclamado Presidente Constitucional de la República y el 15 se posesionó del cargo. Un golpe militar que se originó en Cochabamba le destituyó el 10 de junio de 1841, siendo inmediatamente desterrado a la Argentina.
Intentó nuevamente, en agosto, reingresar al país y subvertir el orden con un ejército bastante considerable; pero se le adelantó el General Ballivián. Velasco, en vista de la invasión peruana, la segunda, tuvo el patriótico gesto de renunciar a sus pretensiones ofrecer sus tropas a Ballivián que se preparaba para dar batalla al invasor.
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Después de vario años de destierro. Velasco volvió a las andadas y el 15 de octubre de 1847, dio un golpe subversivo en Potosí para derrocar al General Jasé Ballivián, siendo apoyado y proclamado por las guarniciones de Sucre, Cochabamba y La Paz; pero el vencedor de Ingavi dimitió y entregó la presidencia al General Eusebio Guilarte.
Guilarte no tiene apoyo alguno y su gobierno se prolonga por sólo 10 días. Velasco vuelve a ingresar al país y el 18 de enero de 1848 asume la presidencia por cuarta vez; pero esta gestión, como las anteriores, ha de ser breve, porque el General Belzu, luego de sucesivas escaramuzas asume la presidencia el 13 de octubre de ese año luego de vencerle en la batalla de Yamparáez.
Velasco, luego de intentar dos nuevas insurrecciones, sin resultado, se retiró a Santa Cruz, su ciudad natal, donde falleció a los 64 años de edad el 13 de octubre de 1859.
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