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Las derrotas de Tacna, Pisagua, San Francisco y de Campo de la Alianza, dieron fin a la guerra que concluyó materialmente cuando Chile invadió el Perú, y se apoderó en definitiva del departamento del Litoral.
Campero, ratificado como presidente de la república, por una Convención Nacional reunida en Oruro el año 1880, tuvo que atender al retorno de las tropas derrotadas y a la reorganización del país, aunque por entonces toda la atención de los gobernantes y de la población se centró en la pugna que adquiría caracteres dramáticos entre quienes eran denominados “guerristas” encabezados por Campero, que querían ir en ayuda del Perú que aún continuaba las acciones, y los “practicistas”, que abogaban por la paz y un entendimiento racional con el enemigo, para iniciar la recuperación del país. La pugna no terminó con el destierro del Vicepresidente Arce, pues, ambos bandos fundaron sendos partidos, por primera vez con doctrina, con ideología y con programas; el Litoral encabezado por el General Camacho que se hallaba a lado de Campero, y el Constitucional que luego se convertiría
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en Conservador, dirigido por Arce.
De esta manera fue admitida la derrota e impuesta la paz. Bolivia aceptó en todas sus partes las imposiciones de Chile y firmó el pacto de Tregua de 4 de abril de 1884, puesto que Perú, a su vez, había suscrito el Tratado de Ancón. Bolivia perdió el Litoral; Perú Tarapacá, entregando Tacna y Arica a Chile, por un período de Diez años.
Campero había renunciado a la guerra porque era imposible, materialmente, proseguía. Todo estaba en contra nuestra; carecíamos de recursos y el enemigo era superior numérica y materialmente. Normalizada la situación, convocó a elecciones generales, que finalizaron con el triunfo del candidato del Partido Demócrata, nuevo, con Gregorio Pacheco como candidato a la presidencia.
Cumplida esta su última misión, el General Campero se retiró en definitiva a la vida privada en Sucre, donde falleció el 11 de agosto de 1896.
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