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Fernández Alonso, débil de carácter e irresoluto, se dejó dirigir por ministros y consejeros y promulgó la ley radicatoria. Los liberales, a quienes no les interesaba ni la capitalía ni el sistema federal, abandonaron el parlamento.

Se inició una guerra civil, plena de alternativas violentas y hasta crueles, pues, los liberales obtuvieron la cooperación del campesinado altiplánico. Hubo episodios inhumanos en Cosmini y Ayo Ayo, donde pereció un grupo de jóvenes chuquisaqueños; hasta que finalmente el combate Segundo Crucero significó la derrota de los chuquisaqueños. Era el 10 de abril de 1899 y ese mismo día el presidente huyó dejando el mando de la nación al primer Vicepresidente, para tomar de inmediato el camino del exilio. Los chuquisaqueños perdieron la capital; los conservadores se desbandaron.

Alonso vivió largo tiempo como exiliado en Chile, y retorno al país durante el gobierno de Eliodoro Villazón, quien le designó Ministro Plenipotenciario en el Perú y en la Argentina. En 1914 fue elegido Ministro de la Corte Suprema

de Justicia y, como tal, Presidente de ese alto tribunal; finalmente, en 1922 fue elegido Senador por Chuquisaca lo que le permitió alcanzar la Presidencia del Congreso Nacional.

Murió en Cotagaita, departamento de Potosí, el 12 de agosto de 1925.

RASGOS FÍSICOS

Don Severo era un hombre de mediana estatura, delgado, de simpática fisonomía, color blanco, pelo negro. Hombre de gran talento y vasta cultura, era de trato suave. Su bondad ingénita le conquistaba la simpatía y el afectó de cuantos le trataban de cerca.

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